La juventud mexicana ha estado en aparente calma, hasta este ciclo de campañas, que de algún modo u otro, se ha visto impulsado a “moverse”. Los jóvenes hasta el momento, se habían sentido apáticos hacia lo que sucedía a su alrededor. Muchos interesados en diversas áreas, política, economía, empresas, etc.. Sólo habían dado opiniones tal vez superfluas de las ocurrencias de su ambiente. Pero hoy, impulsados o no por factores externos, han visto que su voz puede ser escuchada.
El verdadero problema es que como jóvenes, aún sin experiencia, con tanta energía, son capaces de “alzar la voz” pero aún no han empatado su dinamismo, con una propuesta de fondo.
¿Libertad de expresión? Creo que vivimos en un país donde existe bastante libertad de expresión, no veo represalias por pertenecer a clubes, grupos, artistas, ideologías, religiones, etc., si lo pensamos bien, no es eso lo que nos hace falta.
Las redes sociales, han sido un factor importante para detonar esta revolución de ideas, pero “cuidado” que no se quede en “revoltura” en lugar de “revolución”.
NO confundamos el desorden, la desorganización con una ventana abierta a la expresión libre.
Creo que los jóvenes estudiantes y la sociedad civil en general si estamos cansados de la forma en que nosotros mismos como país, hemos permitido, por nuestra apatía, que cualquier persona con “poder” nos gobierne. No son políticos o grandes empresarios los que nos han hecho daño, si no, nosotros mismos con nuestro conformismo.
Las bases de nuestra sociedad están débiles, y es por eso que se ha desatado una guerra de “ideas” y no de “conceptos” de “estructura” o “fundamento”.
Es increíble ver masas de jóvenes manifestándose, y ¿saben qué? Muy bien que se hagan notar, que peleen espacios libres de comunicación y de expresión. De regresar a una política cercana, de servicio y no de “autoservicio”. Pero hay que tener cuidado en las “formas” y no confundir a la gente de alrededor con algo que no existe. Me da gusto que los jóvenes se vuelvan revolucionarios y también que sean transformadores de su mundo. Pero si esto, se realiza sin rumbo, es muy seguro que el gran esfuerzo sólo sirva de confusión para la población.
Sentido de pertenencia, es lo que nos hace falta, y no me refiero a un color, me refiero a aquél sentido de pertenencia que sentían aquellos soldados mexicanos e indígenas que defendieron una sola cosa que les pertenecía: México.
Si con esa fuerza, lucháramos para tener un mejor país para vivir, no tendríamos que estarnos despedazando unos a otros en colores, si no en canalizar la energía para transformar pensamientos y salir adelante. Cada quien desde su trinchera.
Jóvenes no hay que confundir una revolución de ideas y tratar de tener un pensamiento más claro, reconocer los tiempos y construir con bases un futuro, que ya nos alcanzó. ¿Cómo se logra una “revolución”? Leyendo, estudiando, investigando, trabajando, proponiendo, construyendo y accionando.
Lo que sea que hagamos, hagámoslo de corazón y con pasión, que sea congruente con nuestros ideales, nuestras bases y nuestros valores. Necesitamos un México mejor, que avance, que proponga y que construya, no un México dividido desgastándose en peleas de unos contra otros.
Si, alza tu voz, pero para que se cumplan tus sueños y haya más oportunidades para todos, que no sea sólo para hablar mal de tu hermano mexicano que vive en las mismas circunstancias que tu.
Revoluciona a tu país desde tu condición y circunstancia.
¿De verdad quieres una revolución que transforme?
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